Mecánica general
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaTaller multimarca en Lleida. Trabajamos con turismos, pero buena parte de lo que entra por la puerta son furgonetas de reparto, vehículos de obra y coches de autónomo que hacen muchos kilómetros con el maletero lleno. Frenos y suspensión dimensionados para ir cargado, neumático C, embrague, distribución, DPF de uso urbano, diagnosis y pre-ITV. Presupuesto cerrado antes de tocar nada, hora concertada para que el vehículo no se quede el día entero parado y factura con la referencia de cada pieza.
Presupuesto cerrado por escrito
El importe antes de desmontar. Si aparece algo debajo, se para y se te llama.
Hora concertada, no día entero
Pedimos la pieza antes de que entres. La furgoneta parada te cuesta dinero a ti, no a nosotros.
Diagnóstico antes de pedir piezas
Leemos el fallo real y lo confirmamos con el vehículo delante. Nada de cambiar por probar.
Garantía por escrito
3 meses o 5.000 km en mano de obra y 2 años en el repuesto.
Áreas especializadas
Mecánica general, frenos y rodaje, diagnosis y electrónica, y chapa. Se hace todo aquí dentro. Si algo hay que mandarlo fuera —una rectificación, un trabajo de tapicería— te lo decimos antes y verás en la factura lo que cuesta, no un recargo escondido.
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaSistema de frenado, neumáticos, alineación de dirección y pre-ITV completa.
Ver área completaDiagnosis multimarca, sistema eléctrico, batería, alternador y aire acondicionado.
Ver área completaChapa, pintura, restauración de faros, granizo y gestión de partes con seguros.
Ver área completaServicios del taller
Mantenimiento programado, embragues, frenos, suspensión cansada de ir cargada y filtros de partículas que no terminan de regenerar. Arriba tienes lo más pedido. Si tu avería no está en la lista, llama: te diremos con franqueza si la cogemos o si te conviene un especialista.
Mantenimiento programado del fabricante con repuestos homologados.
Más sobre revisión y mantenimientoAceites de gama profesional (Castrol, Repsol, Total) y filtros originales.
Más sobre cambio de aceite y filtrosSustitución completa con kit homologado y bomba de agua.
Más sobre correa y cadena de distribuciónDiagnóstico, sustitución y ajuste de kit de embrague y volante bimasa.
Más sobre embraguePastillas, discos, latiguillos y purgado de circuito.
Más sobre frenosMontaje, equilibrado, alineación de dirección y reparación de pinchazos.
Más sobre neumáticos y alineaciónLectura de centralita, borrado de averías y diagnóstico avanzado multimarca.
Más sobre diagnosis electrónicaTest de batería, alternador y motor de arranque. Sustitución en el día.
Más sobre batería y arranqueRecarga de gas, detección de fugas y desinfección del circuito.
Más sobre aire acondicionadoRevisión completa antes de pasar la ITV. Si no pasa, lo arreglamos.
Más sobre pre-itvReparación de golpes, abolladuras y pintado a color con cabina propia.
Más sobre chapa y pinturaServicios destacados
Plan completo según el libro del fabricante. Aceite, filtros y 30 puntos de control.
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Sustitución completa con kit homologado y bomba de agua. Sin sorpresas en el presupuesto.
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Pastillas, discos, latiguillos y purgado completo. Diagnóstico previo siempre.
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Lectura de centralita y módulos. Identificamos la avería antes de tocar nada.
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Montaje, equilibrado y alineación. Trabajamos con Michelin, Bridgestone, Continental, Pirelli.
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Reparación de golpes y pintado a color en cabina propia. Gestión de parte con tu seguro.
Ver detalleCómo trabajamos
Pastilla y disco de calidad conocida (Brembo, Bosch, Febi). En furgoneta no compensa el recambio más barato del catálogo, y te explicamos por qué.
Montamos la medida y el índice que marca tu ficha técnica. Si alguien te ofreció un turismo «de la misma medida», te contamos qué cambia.
Te dejamos anotadas las dos y te enseñamos dónde están en la pegatina de tu vehículo. Es gratis y evita más de un susto.
Reparto urbano, obra o carretera no son lo mismo. Ajustamos intervalos de aceite y filtros al uso real, con el aceite que pide el fabricante.
Diagnóstico primero, pieza pedida después y desmontaje cuando la pieza ya está en el mostrador.
Original, OEM o equivalente certificado. Te decimos qué cambia en precio y en duración, y decides tú.
Sobre nosotros
Quien coge el teléfono es quien va a llevar tu vehículo al puente. Conocemos las rutas que se hacen desde Lleida: el reparto por Cappont y Balàfia parando cada cien metros, el que sube a Balaguer o baja a Mollerussa por la C-13 y la N-II, y la furgoneta que entra a finca por camino. Cada uso desgasta cosas distintas, y el mantenimiento debería reflejarlo. La norma de la casa: explicar cada euro y no vender lo que no hace falta.
Hoy el equipo lo forman mecánicos con especialización repartida entre mecánica general, electromecánica y diagnosis, chapa y pintura, y atención al cliente. Llevamos más de 21 años atendiendo a vecinos de Almería, conductores que pasan a diario por la N-340a y flotas de empresas de la zona industrial.
«Lo cierto es que la gente vuelve cuando le explicas las cosas. En nuestro taller hemos visto demasiados clientes asustados por presupuestos hinchados. Por eso aquí, antes de tocar nada, foto del problema, presupuesto cerrado por WhatsApp, y solo cuando dices que sí, abrimos.»
En Lleida hay mucho autónomo con vehículo. Reparto de última milla por el centro y por Cappont, instaladores que cargan material para toda la jornada, gente que baja a Mollerussa o sube a Balaguer varias veces por semana, y furgonetas que terminan la ruta entrando por camino a una finca. Todos esos vehículos comparten una cosa: casi nunca van vacíos.
Y ahí empieza el problema: el libro de mantenimiento está pensado para un turismo con dos personas dentro. Si solo lees un apartado de los que siguen, que sea el de las presiones. Es gratis y es el que más disgustos evita.
Una furgoneta mediana puede pesar 2.000 kg en vacío y superar los 3.000 cargada. Esa masa hay que moverla, girarla y sobre todo detenerla. Cada frenada se convierte en calor, y el calor crece con la masa: mismo tramo, misma velocidad, mismo conductor, y los discos sufren bastante más si atrás hay palés.
La suspensión va igual de justa. Muchas furgonetas montan ballesta o muelle reforzado detrás para sostener carga sin sentarse, con amortiguadores más duros. Cuando uno pierde aceite, en un turismo notas rebote; cargado notas el eje trasero moviéndose en curva. Casi todo el mundo lo achaca a la carga mal colocada.
El embrague es el tercer damnificado. Arrancar en cuesta con 800 kg detrás obliga a patinar el disco más de lo previsto, y ahí se va la vida útil. No es raro que un embrague dure la mitad en reparto que en un turismo. No falla por mala calidad: falla porque ha hecho el triple de trabajo.
La misma furgoneta, con y sin carga habitual, necesita revisiones distintas. Cuando entra una que trabaja llena miramos el eje trasero, el espesor de los frenos y el punto de agarre del embrague, aunque el kilometraje diga que aún es pronto.
Este es el consejo que más veces damos y el que menos gente conoce. Abre la puerta del conductor y mira la pegatina del montante, o la tapa del depósito según el modelo. En casi todas las furgonetas —y en bastantes turismos— vas a encontrar dos columnas de presiones: una para vehículo poco cargado y otra para plena carga. La diferencia no es un detalle: puede haber medio bar o más entre ambas, y en el eje trasero a veces bastante más.
Lo que pasa cuando circulas cargado con la presión de vacío es siempre lo mismo. El flanco flexa más de lo que debe, esa flexión genera calor y el calor degrada la goma desde dentro. El desgaste se va a los hombros del neumático y deja el centro entero, que es el dibujo típico que vemos al desmontar. Y, lo más importante, la distancia de frenada se alarga: un neumático que se deforma no apoya como debe.
El error inverso también existe. Quien deja la presión de carga todo el año circula duro, desgasta el centro de la banda y nota el eje trasero rebotando en firme irregular, que en los caminos de acceso a finca abunda.
Si cargas por temporadas, ajusta cuando cambia el uso. Y mide siempre en frío: tras veinte minutos de A-2 verás décimas de más por dilatación, y si las «corriges» soltando aire te quedarás corto al enfriarse. Cuando montamos neumáticos te dejamos los dos valores anotados.
Si tu furgoneta lleva algo como 215/65 R16 C, esa C no es decorativa: significa Commercial, un neumático con carcasa reforzada, más lonas y una estructura pensada para soportar carga permanente. Junto a ella verás el índice de carga, a menudo doble (por ejemplo 106/104), porque el fabricante indica un valor para montaje sencillo y otro para rueda gemela.
El malentendido es frecuente: alguien encuentra un turismo en la misma medida nominal, más barato y más silencioso, y lo monta. La medida coincide, el índice de carga no. Y ese índice está en la ficha técnica porque es lo que la ITV comprueba: por debajo es motivo de rechazo, y antes de eso es un flanco que no se diseñó para llevar media tonelada ocho horas al sol.
Con el índice de velocidad pasa parecido: bajarlo no es una decisión de mostrador para ahorrar veinte euros. Nosotros pedimos la ficha técnica, miramos lo anotado y montamos eso. Si dentro de lo permitido hay una alternativa más económica, te la ofrecemos.
Un apunte que resta venta: no siempre hace falta el neumático más caro del catálogo. Para reparto urbano, con velocidades bajas, uno de gama media con el índice correcto rinde perfectamente.
Apurar la pastilla hasta el chirrido siempre es mala idea. Cargado, es peor, y el motivo es el calor.
Los discos trabajan por ciclos térmicos: calientan al frenar, enfrían rodando. Con más masa y con el reparto parando cada poco, esos ciclos son más severos. El disco acaba con variaciones de espesor —no se «alabea» solo, se desgasta desigual— y aparece vibración en el pedal, que mucha gente confunde con ruedas desequilibradas. Con la pastilla fina, además, llega más calor al pistón de la pinza y al líquido de frenos, que con los años ha cogido humedad y hierve antes.
Por eso en furgonetas medimos el disco, no solo la pastilla. Cada disco lleva grabado su espesor mínimo, y si está por debajo no se monta pastilla nueva encima aunque quede material: se cambia el conjunto. También miramos que las pinzas deslicen bien, porque una guía agarrotada desgasta una pastilla al doble de velocidad que la otra y es una avería silenciosa.
Y la parte honesta: si vienes con 5 o 6 mm de pastilla y el disco en medida, no necesitas frenos. Necesitas volver en unos meses. Te lo anotamos en la orden con el kilometraje y te avisamos. Cambiar frenos que aún trabajan es tirar tu dinero y perder tu confianza, que vale más que una factura.
Esta es la trampa del reparto urbano. Una furgoneta que sale a las siete y vuelve a las tres puede haber hecho ochenta kilómetros, pero el motor ha girado seis horas: decenas de arranques, ralentí en cada descarga y aceite que apenas alcanza temperatura.
El propio fabricante lo contempla: casi todos los manuales tienen un apartado de condiciones severas con intervalos reducidos, y ahí entran los trayectos cortos repetidos, la carga máxima y los caminos sin asfaltar. Casi nadie lo ha leído. Un aceite diluido con combustible sin quemar, que nunca alcanza temperatura para evaporar la condensación, no protege igual, y eso lo pagan el turbo y los rodamientos.
El otro damnificado es el filtro de partículas. Regenerar exige temperatura sostenida de escape, y eso pide rodar a velocidad constante, no parar cada doscientos metros. En reparto la regeneración se inicia y se interrumpe una y otra vez: hollín acumulado, aceite que sube de nivel y aviso en el cuadro cuando ya está saturado.
La solución es poco vistosa pero funciona: aceite de cenizas bajas del que exija tu motor —ACEA C2 o C3, con especificaciones como VW 507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720 o PSA B71 2290—, intervalos acortados y una regeneración forzada en taller cuando el sistema no ha podido completarla. Lo que no hacemos es quitarlo: es ilegal y rechazo directo en ITV.
Cuidado también con lo contrario. Hay quien cambia aceite cada 5.000 km «por si acaso» en una furgoneta que hace autovía todos los días. Ese uso no es severo, es el ideal. Ahí el intervalo del libro vale, y adelantarlo solo alimenta la factura.
Para un particular, dejar el coche un día es una molestia. Para quien reparte es una jornada sin ingresos y clientes sin pedido. Eso condiciona cómo trabajamos.
Primero, diagnóstico antes de desmontar. Traes el vehículo un rato, se lee la centralita, se prueba en carretera si hace falta y se localiza el fallo. Con eso ya sabemos qué piezas necesitamos.
Segundo, la pieza se pide antes. Salvo avería que impida moverse, te llevas la furgoneta y sigues trabajando mientras llega el recambio. Si algo va a tardar te decimos cuántos días, no un «ya te aviso».
Tercero, hora concertada. Entras cuando la pieza está en el mostrador, no a primera hora a hacer cola. Un embrague o una distribución son de día completo y ahí no hay milagro; unos frenos, una batería, un alternador o una revisión salen en un rato.
Y cuarto: agrupa el trabajo. Si la distribución toca dentro de 10.000 km y hoy te falla la bomba de agua, hazlo de una vez: se desmonta lo mismo y te ahorras una segunda inmovilización. Igual con la pre-ITV.
Casi todas las furgonetas de trabajo llevan algo añadido: estanterías, baca o portaescaleras, enganche, mampara de separación, y a veces una transformación a mixto con asientos y ventanas atrás.
La regla general es fácil de recordar: lo que modifica el vehículo respecto a como salió de fábrica tiene que estar homologado y anotado en la ficha técnica. No sirve que la pieza sea de marca conocida, ni que la haya montado un profesional, ni que lleve cinco años puesta. En la inspección se comprueba lo que consta en el documento, y una reforma no legalizada se resuelve con un desfavorable.
Lo más frecuente es el enganche montado con prisa para una mudanza y nunca legalizado, y las estanterías atornilladas al piso, que además cambian la tara y por tanto la carga útil real.
Aquí no damos asesoramiento jurídico ni redactamos proyectos: no es nuestro oficio. Lo que hacemos en la pre-ITV es mirar el vehículo con la ficha técnica delante y decirte qué está anotado y qué no, para que no pagues la tasa en balde. La tramitación de la reforma la lleva una ingeniería o un taller homologado.
El método cabe en tres líneas. El vehículo entra, se mira, te llamamos con el diagnóstico y un importe por escrito, y no se toca una pieza hasta que dices que sí. Si al desmontar aparece algo que no se veía —pasa, sobre todo en embragues y en frenos—, se para el trabajo y se te llama otra vez.
Horquillas orientativas para que te hagas una idea antes de llamar. Cambian según modelo y recambio, y en comercial suelen ir arriba de la horquilla: más peso, tornillería agarrotada y accesos peores.
Sobre recambio: LUK y Sachs en embrague, Gates y Contitech en distribución, Bosch, Brembo o Febi en freno, Mann, Mahle o Hengst en filtración. No es una lista para impresionar: es lo que montamos porque hay referencia para casi todo comercial que circula por aquí y porque el proveedor responde si algo falla.
Si tienes furgoneta y quieres hacer una sola cosa después de leer esto, que sea mirar la pegatina de presiones de tu puerta y comprobar si estás circulando cargado con la presión de vacío. Cinco minutos, coste cero, y es la diferencia entre un neumático que dura y uno que se te va por los hombros en un año.
Y si necesitas que alguien lo mire de verdad, llámanos o escríbenos desde el formulario de contacto. Damos hora, te decimos qué tiene, qué cuesta y cuánto va a estar parado. Y si no compensa repararlo, también te lo diremos.
Marcas que atendemos
20 marcas con motores, problemas crónicos y particularidades documentadas. Mantenimiento oficial sin perder garantía.
Estética y protección
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Los precios mostrados son rangos orientativos y varían según la marca, el modelo y la complejidad de cada intervención. Confirma el precio de tu vehículo con nuestro equipo comercial.
Para nuestros clientes
Tres servicios que ponemos a tu disposición cuando los necesitas. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones de cada uno.
Paga la reparación en 3 cuotas sin intereses o hasta 12 meses con cuota baja. Aprobación rápida con DNI y tarjeta.
Ver opciones de financiaciónSi tu reparación se alarga y necesitas moverte, disponemos de coche de sustitución. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones al dejar el vehículo.
Cómo funcionaSi no puedes acercarte, recogemos tu coche en tu casa de Lleida y te lo devolvemos al terminar. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones del servicio.
Cómo funcionaTrabajos habituales
El disco había durado bastante menos de lo esperado para su kilometraje. Antes de montar uno igual se explicó al cliente por qué: arrancar en pendiente con carga a diario patina el disco más que un uso de turismo, y sin cambiar la forma de conducir el siguiente duraría parecido.
Vibración en el pedal que el cliente atribuía a las ruedas. Al medir, el disco tenía variación de espesor por los ciclos de calor de tantas frenadas cargado. Se sustituyó el disco, no solo la pastilla, que era lo que se había pedido por teléfono.
La medida coincidía pero no el índice de carga, algo que en la ITV es motivo de rechazo. Se explicó la diferencia entre medida nominal e índice C antes de vender nada, y se montó lo que pedía la ficha técnica.
El filtro no llegaba a regenerar porque el recorrido no alcanza temperatura de escape sostenida. Se hizo una regeneración forzada en taller y se ajustó el intervalo de aceite al uso real, sin plantear el cambio del filtro que se había sugerido en otro sitio.
Se leyó la centralita y se comparó la señal del sensor implicado con lo esperado, en vez de cambiarlo por descarte. El fallo era un conector suelto, no el sensor: se reparó eso y no se facturó una pieza nueva que no hacía falta.
Al entrar por otra avería se detectó que la distribución estaba cerca de su intervalo. Se avisó al cliente para hacerla en la misma visita junto con la bomba de agua, y así evitar una segunda inmovilización del vehículo en pocos meses.
Preguntas frecuentes
El fabricante da dos valores y están en la pegatina del montante de la puerta del conductor, o en la tapa del depósito según el modelo. Uno es para vehículo poco cargado y otro para plena carga, y la diferencia suele notarse sobre todo en el eje trasero. Si trabajas por campañas, lo lógico es ajustar cuando cambia el uso: presión de carga mientras vas lleno y la otra cuando haces servicio ligero. Si vas cargado casi siempre, quédate con la de carga y olvídate. Mide siempre en frío, antes de rodar, porque después de un rato de autovía el aire dilata y verás décimas de más que no son reales.
No, aunque los números coincidan. Los neumáticos de furgoneta llevan una C en la medida y una carcasa reforzada preparada para soportar carga de forma continuada, con un índice de carga superior que aparece anotado en la ficha técnica del vehículo. La ITV comprueba ese índice, así que montar uno inferior es motivo de rechazo, y antes de eso es un flanco trabajando por encima de lo que se diseñó. Lo que sí puedes hacer es elegir gama: para reparto urbano, con velocidades bajas y muchas paradas, un neumático de gama media con el índice correcto rinde bien. Para quien hace autovía cargado a diario, ahí sí compensa subir.
Ese es exactamente el uso que los manuales llaman severo, y casi todos tienen un intervalo específico para él, más corto que el que se anuncia. El motivo es que en trayectos cortos con muchos arranques el aceite no llega a temperatura suficiente para evaporar la condensación y el combustible sin quemar que se le cuela, y así protege peor. Nuestra recomendación habitual en reparto urbano es acortar el intervalo, sin llegar a exageraciones, y usar el aceite con la especificación exacta que pide tu motor. Si tu uso es el contrario, autovía todos los días, el intervalo del libro es válido y adelantarlo no te aporta nada.
El DPF necesita temperatura de escape sostenida para quemar el hollín acumulado, y eso no se consigue parando cada doscientos metros. En reparto es habitual que la regeneración empiece y se interrumpa al apagar el vehículo, y el hollín se va acumulando hasta que salta el aviso. Lo primero es una regeneración forzada en el taller, con el equipo conectado y en condiciones controladas. Si el filtro ya está muy cargado, a veces sale a cuenta una limpieza en banco antes de plantearse cambiarlo. Conviene además revisar el nivel de aceite, porque las regeneraciones interrumpidas lo diluyen y lo suben. Lo que no vamos a hacer es anularlo: es ilegal y en la ITV es rechazo directo.
Es lo más probable, aunque merece la pena comprobarlo antes de cambiar nada. Con la furgoneta cargada los discos pasan por ciclos térmicos más duros y acaban con variaciones de espesor, y eso se transmite al pedal como una pulsación. También puede venir de una pinza con la guía agarrotada, que hace trabajar una pastilla mucho más que la otra, o de un buje con holgura. Lo miramos con el vehículo levantado y midiendo el disco, que lleva grabado su espesor mínimo. Si está por encima del mínimo y sin variación, no hay que tocarlo.
Depende del trabajo, y preferimos decírtelo con números antes de que la dejes. Un embrague o una distribución son de día completo y ahí no hay atajo. Unos frenos, una batería, un alternador o una revisión se resuelven en unas horas si damos hora concertada y la pieza ya está aquí. Por eso trabajamos así: primero diagnóstico, luego se pide el recambio y tú sigues trabajando mientras llega, y entras cuando podemos empezar de verdad. Si el recambio viene de fuera y va a tardar días, te decimos cuántos.
Es lo esperable, y no significa que te pusieran una pieza mala. Arrancar en cuesta con varios cientos de kilos detrás obliga a patinar el disco más tiempo del que se patina en un turismo vacío, y ese patinaje es precisamente lo que consume el material de fricción. Súmale el reparto, con decenas de arranques al día. En furgonetas de uso intensivo es habitual ver embragues a la mitad de kilómetros de lo que darían en otro uso. Lo que sí influye es el estilo de conducción: soltar el pedal del todo en cuanto el vehículo se mueve y no apoyar el pie sobre él alarga la vida bastante.
Si están homologados y anotados en la ficha técnica, no. Si no lo están, sí: en la inspección se compara el vehículo con lo que consta en el documento, y una reforma sin legalizar acaba en desfavorable por muy bien montada que esté. Es de las cosas que más vemos, sobre todo con enganches puestos deprisa para una mudanza. En nuestra pre-ITV revisamos el vehículo con la ficha técnica delante y te decimos qué está anotado y qué no, para que no hagas el viaje ni pagues la tasa en balde. La tramitación de la reforma en sí la lleva una ingeniería o un taller homologado para ese tipo de transformación, no nosotros.
Con las dos cosas, y de hecho la mayor parte del volumen del taller es turismo multimarca: revisiones, distribución, frenos, diagnosis, aire acondicionado y pre-ITV. Lo que ocurre es que en esta zona hay mucho autónomo y mucho vehículo de trabajo, y con los años se acumula oficio en ese terreno concreto: carga, suspensión reforzada, neumático C y averías de uso severo. Si vienes con un utilitario de ciudad se atiende igual, con el mismo presupuesto cerrado y la misma garantía.
Para una reparación pequeña, muchas veces no compensa el desplazamiento y te lo diremos si nos llamas. Para trabajos donde el vehículo se queda —embrague, distribución, suspensión— el ahorro suele pesar más que el viaje, y además damos hora para que no pierdas la mañana esperando. Desde Alcarràs, Torrefarrera, Almacelles, Alpicat, Alcoletge, Balaguer o Mollerussa el acceso es cómodo por la A-2, la N-II y la C-13. Tenemos páginas por población con los accesos y los tiempos aproximados desde cada una.
Cerrado. Miramos el vehículo, te llamamos con el diagnóstico y te pasamos el importe por escrito antes de tocar una pieza. Si al desmontar aparece algo que no se podía ver desde fuera, se detiene el trabajo y te llamamos para que decidas tú, no se añade y ya está. En la factura no vas a encontrar una partida que no hayas aprobado antes. Además sale con la referencia de cada pieza montada, que en vehículo comercial importa: así puedes comprobar que el disco o el embrague son los que se te dijeron.
Por escrito: tres meses o 5.000 km en la mano de obra y la garantía legal de dos años en el repuesto, que es la que corresponde a los bienes de consumo. Cubre el fallo de la pieza montada y el trabajo asociado a sustituirla. No cubre daños por un uso distinto del previsto, como circular por encima de la masa máxima autorizada, ni la avería de un componente que te advertimos que estaba al límite y decidiste no cambiar. Esas advertencias las dejamos anotadas en la orden de reparación precisamente para que después no haya discusión.
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Mándanos foto de la avería o explica el síntoma. Te confirmamos si es algo que podemos resolver, te damos rango orientativo y, si quieres, hueco para esta misma semana.
Zonas que atendemos
Cubrimos 8 zonas de Lleida y alrededores con landings dedicadas para las 5 poblaciones de mayor demanda. Recogida y entrega a domicilio disponible; consúltanos las condiciones.
Alcarràs
10 km
Municipio dinámico con una fuerte base en el sector agrícola (frutícola) y logístico.
Ver servicio →Almacelles
15 km
Población residencial en crecimiento, con muchas familias y profesionales que trabajan en Lleida.
Ver servicio →Torrefarrera
7 km
Municipio residencial con una población joven y familiar, estrechamente ligado a Lleida.
Ver servicio →Mollerussa
25 km
Capital de la comarca del Pla d'Urgell, es un importante núcleo de servicios, comercio y actividad ferial.
Ver servicio →Les Borges Blanques
26 km
Capital de la comarca de Les Garrigues, con una economía fuertemente ligada a la agricultura, especialmente al aceite de oliva.
Ver servicio →