Guía completa
Un componente que no llevan todos los coches
El árbol de transmisión solo existe en vehículos con tracción trasera o 4x4: transmite el giro del motor, situado delante, hasta el diferencial trasero. La mayoría de turismos actuales tienen tracción delantera y no lo llevan, pero sí una parte del parque de furgonetas de trabajo que circula por el Segrià, sobre todo modelos medianos y grandes de reparto o de obra.
Cómo se manifiesta una avería
La señal más clara es una vibración que crece con la velocidad, sobre todo en carretera, y que no tiene relación con la frenada. Se distingue de un problema de neumáticos o de ruedas porque no cambia igual al frenar. El segundo síntoma habitual es un ruido metálico rítmico al acelerar en marcha lenta, que suele venir de una junta cardán con holgura.
En furgonetas con carga hay un matiz que merece la pena conocer: la vibración puede notarse distinta cargada que vacía. El peso trasero cambia el ángulo de trabajo de las juntas y el par que pasa por el árbol, así que una holgura pequeña que en vacío pasa desapercibida se hace evidente en cuanto se carga el vehículo.
Los puntos que se desgastan
- Cojinete central, en árboles de dos piezas, sostiene el punto de unión y es de los primeros en fallar por ruido y vibración.
- Juntas cardán (juntas universales), en cada extremo del árbol, absorben el cambio de ángulo entre motor y diferencial. Se desgastan con holgura progresiva.
- El árbol en sí, que rara vez se deforma salvo por golpe, pero cuando ocurre no admite reparación parcial.
Diagnóstico antes de cambiar nada
Con el vehículo elevado se mueve cada junta a mano buscando holgura y se revisa el cojinete central por ruido al girar el árbol despacio. Es un diagnóstico mecánico, sin electrónica de por medio, que en la mayoría de los casos identifica con claridad qué pieza falla sin necesidad de desmontar el conjunto entero.
Por qué el equilibrado no es opcional
Tras cualquier desmontaje del árbol, aunque se vuelva a montar exactamente la misma pieza, hay que equilibrarlo. Un árbol de transmisión gira a régimen alto y un desequilibrio mínimo se traduce en vibración que, con el tiempo, desgasta prematuramente los cojinetes que se acaban de sustituir. Es un paso rápido que evita tener que repetir el trabajo a los pocos meses.