Guía completa

La pieza pequeña que decide cómo arranca el motor

La bujía genera la chispa que enciende la mezcla de aire y combustible en cada cilindro, miles de veces por minuto a régimen alto. Es un componente barato comparado con el resto del motor, pero su desgaste afecta directamente al consumo, a la potencia disponible y a lo limpio que sale el arranque en frío.

Por qué la referencia exacta importa más que el precio

No todas las bujías de la misma rosca son intercambiables. El alcance —cuánto sobresale el electrodo dentro de la cámara de combustión— y el código térmico —cómo disipa calor— están calculados para cada motor concreto. Montar una equivocada en alcance puede dejarla en mala posición respecto a la mezcla; una equivocada en grado térmico favorece el picado o el ensuciamiento prematuro. Por eso el primer paso siempre es confirmar la referencia con la base técnica del fabricante, no con una tabla de equivalencias genérica.

Lo que cuenta la bujía usada

Antes de tirar las bujías retiradas, las miramos. Un depósito negro y esponjoso apunta a mezcla rica o filtro de aire sucio. Un electrodo muy erosionado es simplemente kilometraje alto sin más historia. Restos aceitosos en la rosca señalan un consumo de aceite por segmentos de pistón desgastados, algo que conviene saber aunque no tenga relación directa con el cambio de bujías.

Tres tipos, tres presupuestos distintos

  • Cobre: la más económica, vida útil más corta, adecuada en motores donde el fabricante no exige más.
  • Platino o doble platino: intermedia en precio y en durabilidad.
  • Iridio: la de mayor duración, con electrodo más fino que mantiene una chispa más estable con el tiempo, habitual de serie en motores modernos.

Montaje: el par de apriete no es un detalle menor

Una bujía floja pierde estanqueidad y compresión; una apretada en exceso puede dañar la rosca de la culata, que en muchos motores de aluminio no admite errores. Se monta con el par exacto de fabricante, normalmente entre 15 y 25 Nm, y con pasta antigripante para que dentro de unos años se pueda extraer sin arrancar material.

Si tras cambiarlas sigue fallando

Cuando el síntoma no desaparece con la bujía nueva, la sospecha se traslada a la bobina de encendido de ese cilindro. Ambas piezas envejecen con un ritmo parecido y es habitual que fallen casi a la vez, así que en un cilindro con fallo persistente conviene revisar la bobina antes de repetir el cambio de bujía sin necesidad.