Guía completa
Un mantenimiento que solo aplica a algunos coches
La dirección asistida hidráulica usa una bomba movida por el motor y un líquido específico para reducir el esfuerzo de girar el volante. Es un sistema cada vez menos habitual en coches nuevos, sustituido por la asistencia eléctrica EPS en la mayoría de modelos desde mediados de la década de 2000, pero sigue presente en bastante parque circulante y en varios modelos de furgonetas de trabajo.
El líquido correcto según cada fabricante
No existe un único líquido universal para dirección hidráulica. El grupo VAG suele pedir CHF 11S, Mercedes y BMW trabajan con Pentosin, y en sistemas más clásicos se usa ATF Dexron III o VI. Cada uno tiene aditivos pensados para proteger las juntas y sellos internos concretos de esa bomba y esa cremallera, así que usar el equivocado, aunque físicamente compatible, no ofrece la misma protección a medio plazo.
Por qué merece más atención en un uso de muchas maniobras
Un vehículo que hace muchas maniobras de aparcamiento al día —el caso típico de una furgoneta de reparto entrando y saliendo de calles estrechas varias veces por jornada— exige a la bomba hidráulica bastante más que un turismo de uso normal, sobre todo en los giros a fondo de recorrido, donde la presión interna es mayor. Un líquido envejecido lubrica y disipa calor peor, y en ese tipo de uso repetitivo el desgaste de la bomba se acelera algo antes que en un uso más ligero.
Cambio simple frente a purgado completo
El cambio simple aspira el líquido del depósito y lo sustituye por líquido nuevo, suficiente en la mayoría de los casos como mantenimiento preventivo. Un purgado completo, que vacía también el circuito de la cremallera, tiene sentido cuando el líquido lleva mucho tiempo sin cambiar o si se ha detectado aire en el sistema, porque asegura que no queda líquido viejo mezclado en ningún punto del recorrido.
El nivel bajo casi siempre es fuga
A diferencia del aceite de motor, que se puede consumir de forma lenta por combustión en motores con más kilometraje, el líquido de dirección hidráulica en un sistema cerrado no debería bajar de nivel con el uso normal. Si el depósito muestra menos líquido del habitual, lo más probable es que haya una fuga en un racor, un latiguillo o en la propia cremallera, y conviene localizarla antes de rellenar sin más.