Guía completa
“Pierde aceite” es el síntoma, no el diagnóstico
Es una de las frases que más escuchamos en el mostrador, y a la vez la que menos información da por sí sola. Un motor puede perder aceite por media docena de sitios distintos, y cada uno tiene su propio coste y su propio tiempo de reparación:
- Junta del cárter, la más habitual, entre el bloque motor y el cárter inferior.
- Junta de tapa de balancines, en la parte alta del motor.
- Retén delantero del cigüeñal, junto a la polea.
- Retén trasero del cigüeñal, hacia el embrague — el más caro de sustituir.
- Retén de árbol de levas.
- Separador de aceite, en motores con sistema PCV.
- Tapón de vaciado mal ajustado o con junta gastada.
Por eso antes de dar cualquier precio hacemos el trabajo de localizar el origen exacto. Presupuestar “una junta” sin saber cuál es apostar a que aciertas.
Dos formas de encontrar el punto exacto
Para fugas medianas o grandes, basta con limpiar el motor a fondo con desengrasante y dejar circular el coche unos kilómetros: el aceite recién salido se ve con claridad y marca el camino desde el origen.
Para fugas pequeñas —esas que se evaporan con el calor antes de dejar mancha— usamos tinte UV: un producto fluorescente que se añade al aceite y que, tras unos días circulando con normalidad, se detecta con linterna ultravioleta. El motor se ilumina en verde exactamente donde está la fuga, incluso si es apenas unas gotas.
Del más barato al más caro
La tapa de balancines es la reparación más asequible del grupo: acceso fácil, junta sencilla, poca mano de obra. La junta de cárter va en un punto intermedio: hay que desmontar el cárter, limpiar bien la superficie de asiento y montar con el par correcto. El retén trasero del cigüeñal es el más caro porque en muchos modelos exige sacar la caja de cambios para llegar hasta él.
Cuándo no se puede esperar
Una fuga lenta que solo obliga a rellenar cada varios miles de kilómetros puede esperar a que encuentres el hueco adecuado en tu agenda. Hay tres situaciones donde no conviene demorarlo:
- El aceite gotea sobre el escape o el turbo caliente: riesgo de que humee o, en el peor caso, arda.
- El aceite está llegando al embrague o a la caja: la contaminación acorta mucho la vida de esas piezas.
- La pérdida es grande y el nivel baja con rapidez de un día para otro.
En esos tres casos, mejor traerlo cuanto antes en lugar de seguir vigilando el nivel.