Guía completa

Un sistema que casi nunca notas hasta que falla

El control de tracción y el de estabilidad actúan sin que el conductor haga nada especial: cuando una rueda patina al acelerar, o cuando el coche empieza a derrapar en una curva o al esquivar algo, el sistema frena ruedas individuales y reduce potencia para devolver la trayectoria prevista. La mayor parte de las veces esa corrección pasa completamente desapercibida, y es precisamente esa discreción la que hace que se note tanto cuando el sistema está desactivado.

Por qué comparte avería con el ABS

ESP, ASR y ABS no son tres sistemas independientes con sus propios sensores: comparten los sensores de velocidad de cada rueda y, en la mayoría de coches, el mismo módulo hidráulico y electrónico. Eso explica por qué casi siempre se encienden las dos luces a la vez, y por qué el diagnóstico se hace conjunto en vez de mirar cada sistema por separado.

Sensores propios: giro y ángulo de dirección

Además de lo que comparte con el ABS, este sistema añade dos sensores propios. El sensor de giro (o de velocidad angular) detecta si el coche está rotando sobre su eje vertical más de lo esperado para el ángulo de volante dado. El sensor de ángulo de dirección informa de cuánto se ha girado el volante, dato imprescindible para que el sistema sepa qué trayectoria se pretende seguir.

La calibración, un paso que no se puede saltar

Tras sustituir el sensor de ángulo de dirección, o después de una alineación que modifique la geometría de forma notable, el sistema necesita una calibración de cero. Sin ese paso, el módulo sigue comparando datos contra un punto de referencia equivocado y el aviso de fallo persiste aunque la pieza esté bien montada. Es una calibración rápida con diagnosis, pero imprescindible.

Más relevante cuanto más cambia el centro de gravedad

En una furgoneta cargada, con más peso detrás y un centro de gravedad más alto que en vacío, el sistema de estabilidad tiene más trabajo que hacer en una maniobra evasiva o en una curva tomada algo rápido. Con el sistema funcionando, esa diferencia apenas se nota; con el sistema desactivado por una avería, sí. No es un motivo para alarmarse en el uso diario, pero sí una razón de más para no dejar pasar la luz de ESP encendida en un vehículo que suele circular con carga.